Fast Fashion vs Moda Slow: Una forma de entender la vida
La Fast Fashion NO es barata, sino que otra persona en algún punto del mundo está pagando esa diferencia de precio que tú no estás pagando en caja (a modo de dignidad, calidad y valores).
Bienvenida/o un día más a un nuevo encuentro en El café de los viernes!
Si has estado siguiendo las últimas entradas al Blog, ya sabes que en este espacio (El café de los viernes) nos gusta tomarnos las cosas con calma, reflexionar sobre cómo llenamos nuestra vida de objetos y ropa y analizar el impacto que tienen nuestras decisiones cotidianas en nuestra vida.
Estos días hemos hablado del valor del diseño consciente, de cómo los pequeños detalles marcan una gran diferencia en nuestro bienestar diario y de la importancia de apostar por una “estética” que dure en lugar de estropearse a las pocas semanas.
En la entrada de hoy queremos dar un paso más en este camino que llevamos tiempo compartiendo juntos. Queremos tocar un tema que es el corazón de nuestra filosofía de trabajo y que marca un punto de inflexión en la forma en que consumimos: la diferencia más profunda entre la Fast Fashion (o moda rápida) y la Moda Slow (moda consciente), y por qué la producción local y de proximidad es la clave para construir un futuro más justo, humano y sostenible.
Ahora sí, ponte cómoda/o, coge tu taza y acompáñanos a analizar cómo el ritmo al que elegimos vivir y vestir dice mucho más de nosotros de lo que imaginamos.
¿En qué punto nos encontramos? Un breve repaso de nuestro camino
Antes de sumergirnos en este debate nos gustaría echar un vistazo atrás. Si tienes presentes las últimas entradas al Blog, habrás visto que están relacionadas entre ellas, tienen la intencionalidad de tejer una conversación en torno a la calidad, la identidad y la honestidad en el diseño y en la industria de la moda:
- Empezamos explorando cómo el entorno y las prendas de ropa que llevamos influyen en nuestro estado emocional, demostrando que el diseño va más allá de la estética siendo una herramienta comprobada para el bienestar.
- A continuación profundizamos en el concepto de durabilidad frente a la cultura de “usar y tirar”, cuestionándonos por qué aceptamos que las cosas se rompan con demasiada facilidad o pasen de moda tan rápido.
- Hemos hablado también sobre los procesos artesanales, abriendo y acercando nuestro taller para mostrar que detrás de cada costura, de cada patrón y de cada pieza terminada hay horas de estudio, de ensayo/error y mucho amor.
- Y en la última entrada reflexionábamos sobre la sostenibilidad real, la que va más allá de un “logotipo verde” y que implica tomar decisiones éticas y transparentes en toda la cadena de valor.
Teniendo en cuenta este recorrido, el siguiente paso es comentar la contraposición entre la Fast Fashion y la Slow Fashion o Moda Slow, hecho que no es ninguna coincidencia sino nuestra manera lógica de entender el mundo. Ha llegado el momento de poner nombre a los dos modelos contrapuestos de entender esta industria y de explicar por qué en AD DISSENYS hemos escogido desde el primer día el camino de la calma.
Entender el verdadero Fast Fashion: El precio oculto de la prisa
Para entender el valor de la moda confeccionada con calma, primero debemos analizar en qué consiste el movimiento opuesto. La Fast Fashion en sus orígenes nació como respuesta a la democratización de la moda. Se trataba de permitir que todo el mundo, independientemente de su poder adquisitivo, pudiera vestir según las tendencias actuales del momento.
Sin embargo aquel modelo original se ha convertido con los años en un modelo insostenible. Actualmente la industria de la moda rápida ya no trabaja con las tradicionales “4 estaciones” (primavera, verano, otoño, invierno) sino que trabaja sacando hasta la escalofriante cifra de 52 microcolecciones al año. Traducido, esto significa que cada semana llega ropa nueva a los escaparates de las tiendas generando en el usuario la sensación de que la ropa que adquirió el mes pasado hoy parezca obsoleta.
Esto nos lleva a la siguiente pregunta:
¿Cómo consiguen producir a tanta velocidad y a unos precios tan reducidos?
Para poder ofrecer una prenda de ropa por una fracción de su valor real, el sistema debe recortar costes obligatoriamente en todas las partes del proceso y esto se traduce en:
- Materiales sintéticos de baja calidad: Utilizan de manera desmesurada fibras como el poliéster o acrílicos derivados del petróleo, que van liberando microplásticos en cada lavado y tardan cientos de años en descomponerse.
- Deslocalización masiva: Trasladan la producción a países con legislaciones laborales débiles (en algunos casos inexistentes), donde la mano de obra se abarata a costa de la dignidad y seguridad de los trabajadores.
- Obsolescencia programada de la moda: Diseñar de manera intencionada prendas de ropa para deformarse, perder color o incluso romperse a los pocos lavados, forzando de este modo un ciclo continuo de compra para reemplazarlas.
- Generación masiva de residuos: Miles o incluso millones de toneladas de excedente de ropa no vendida o descartada acaban año tras año en vertederos o incineradoras, creando desiertos textiles en diversas zonas del planeta.
Cuando analizamos este panorama desde un lenguaje cercano y transparente nos damos cuenta de la cruda verdad: la Fast Fashion NO es barata, sino que otra persona en algún punto del mundo está pagando esa diferencia de precio que tú no estás pagando en caja (en forma de dignidad, calidad y valores).
La Moda Slow: Una filosofía basada en el respeto y el propósito
Ante el frenesí de la velocidad de producción de la moda rápida nace la Moda Slow o lenta. Y aquí queremos ser muy claros: la Moda Slow no es una tendencia comercial, es un movimiento ético y cultural que nos invita a desacelerar, a reconectar con la ropa que vestimos y a recuperar el valor por el oficio textil.
La moda slow nos propone un cambio de perspectiva radical donde pasamos:
- del consumo impulsivo a la elección consciente: No se trata de dejar de comprar ropa sino de hacerlo de manera consciente y reflexiva. ¿Realmente lo necesito? ¿Me representa? ¿Está hecho para durar? Se trata de dejar de comprar ropa por impulso, sino de comprar de manera reflexiva.
- de la cantidad a la calidad: Donde fomentamos la idea de construir tu propio “armario cápsula” y te ayudamos a elegir una serie de piezas versátiles y atemporales para que se conviertan en tus fieles aliadas año tras año.
- del anonimato al origen sin intermediarios: Damos gran importancia a mostrarnos, a que cuando adquieres una prenda nuestra sepas quién la ha diseñado, de dónde provienen los materiales y en qué condiciones se ha confeccionado. Sin filtros, con total transparencia.
En AD Dissenys entendemos la Moda Slow como una muestra de respeto hacia ti y hacia el entorno que compartimos, donde crear ropa de manera calmada nos permite dedicar el tiempo y la presencia necesarios para perfeccionar cada patrón, seleccionar tejidos de calidad y asegurar que nuestros acabados cumplen con nuestros estándares de excelencia.
Comparativa directa: Dos visiones cara a cara
Para mostrar de manera muy visual las diferencias entre ambas propuestas hemos creado esta tabla que refleja cómo pueden llegar a afectar nuestras decisiones a la hora de elegir qué propuesta consumir:
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Aspecto |
Fast Fashion (o moda rápida) |
Slow Fashion (o moda lenta) |
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Ritmos de producción |
Hasta 52 microcolecciones al año (casi una por semana) |
Pausado, colecciones atemporales y ediciones limitadas |
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Materias primas y materiales |
Fibras sintéticas y de bajo coste difíciles de reciclar (poliéster,...) |
Fibras naturales, orgánicas, tintes naturales de alta durabilidad |
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Origen de fabricación |
A menudo deslocalizado y en países lejanos sin trazabilidad |
Producción local, artesanal y con trazabilidad completa |
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Condiciones laborales |
A menudo precarias, enfocadas a reducir costes |
Salarios y puestos de trabajo justos y dignos y con las medidas de seguridad necesarias |
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Diseño y tendencias |
Copias rápidas de tendencias efímeras y caducas |
Diseños propios, funcionales, versátiles y atemporales |
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Relación con el cliente |
Meramente transaccional y de consumo masivo |
Basada en la confianza, las necesidades y la transparencia |
El corazón de AD Dissenys: El valor incalculable de la producción local
Llegados a este punto queremos hablar de aquello que da sentido a nuestro día a día: la producción de proximidad. En un mundo donde hoy en día una prenda de ropa puede llegar a recorrer 50.000 km antes de llegar a su destino, elegir consumir local se ha convertido en un acto de coherencia.
Para nosotros, producir nuestras prendas y hacerlo aquí, es una elección coherente con nuestra filosofía de vida. Es la garantía que tenemos para miraros a los ojos con la certeza de que estamos haciendo bien las cosas y alineados con nuestros valores de vida y profesionales.
¿Y por qué la producción local transforma la sociedad en la que vivimos?:
· Ser un taller artesano y local nos permite establecer relaciones basadas en el trato humano, el respeto mutuo y la confianza. Sabes de primera mano en qué condiciones y con qué valores se ha producido la ropa que llevas puesta y todo el amor y esfuerzo que hay detrás. Es una garantía de trabajo ético y humano.
· Conseguimos una reducción considerable de la huella ecológica. Cuando la materia prima se adquiere cerca y la confección se realiza a pocos kilómetros del punto de venta, la huella de carbono asociada al transporte se reduce drásticamente. Evitamos los miles de litros de combustible consumidos por barcos cargueros y aviones de mercancías. La producción de proximidad es, de forma intrínseca, la forma más honesta de sostenibilidad.
· Porque fomentamos la preservación del oficio y el talento de nuestro entorno. Detrás de la producción textil local hay años y años de tradición artesanal, de conocimientos que han pasado de generación en generación y donde la Fast Fashion ha provocado el cierre de miles de pequeños talleres tradicionales locales. Apostar por vestir marcas locales implica proteger esta riqueza cultural evitando que se pierdan oficios como los de sastre, modista y costurera entre otros, y fomentando activamente el crecimiento de marcas locales.
· Cada € invertido en un producto o marca local se queda aquí. Consumir proximidad y territorio es una inversión directa en el bienestar del lugar donde vives. Es el impulso que nuestra economía necesita.
La confianza no se exige, se construye: Compromiso
Somos conscientes de que la confianza es un bien muy preciado y a la vez muy frágil y que, por descontado, no se consigue con palabras bonitas y florituras.
Cuando adquieres un producto AD Dissenys, sabemos que estás confiando en nosotros, y es esta responsabilidad la que nos tomamos con absoluta seriedad y respeto.
Por eso nuestro compromiso con cada uno de vosotros se basa en estos valores innegociables:
- Transparencia y comunicación: Nuestro lema (o uno de ellos) “lo que ves es lo que somos”. Te lo explicamos todo abiertamente, desde la procedencia de nuestros materiales hasta compartir los procesos de cómo confecciono nuestras prendas. Estamos orgullosos de cada paso en nuestra cadena de producción.
- Controles de calidad y mejora continua: Aquí hablo en singular y en primera persona porque en el taller estoy yo sola. Cada prenda que sale del taller pasa única y exclusivamente por mis manos. Esto me permite conectar con ellas, revisarlas y personalizarlas. Para mí es importante saber qué te estoy ofreciendo en cada momento, escuchar la prenda y escucharte a ti, y si el diseño lo requiere, aplicar las modificaciones que hagan falta para optimizarlo.
- Escucha activa y trato cercano: Cuando gestionamos una venta, ya sea presencial u online, para nosotros no eres un número. Te escuchamos, nos importa saber qué necesitas, cómo te sientes y cuáles son tus necesidades para poder cubrirlas satisfactoriamente. Si algo nos hace felices es saber que AD Dissenys es una comunidad orgánica, viva, que se nutre de cada una de vuestras experiencias.
Paso a paso construimos un consumo más consciente
A veces, cuando sentimos todo lo que mueve y genera la industria textil, tanto como productores como usuarios, no podemos evitar sentirnos un poco abrumados.
Nos preguntamos si verdaderamente influye lo que decidimos a título personal, y siempre llegamos a la misma respuesta: SÍ, porque el cambio global es la suma de muchas decisiones individuales cotidianas.
Si estás aquí es porque has tomado conciencia y ya formas parte activa de este cambio, pero seguro que aún tienes gente en tu entorno con quien poder compartir algunas ideas sencillas para empezar a formar parte también. Sin prisas y sin presiones, acompañando siempre de manera respetuosa. ¿Por dónde puedes empezar?:
- Haz un pequeño inventario de tu armario: Antes de comprar por impulso, haz una revisión de lo que tienes; con este sencillo ejercicio puedes recuperar prendas que tenías olvidadas y encontrar una nueva manera de combinarlas entre ellas y darles una nueva vida!
- Aplica la regla de las “25 puestas”: Cuando vayas a comprar una nueva prenda hazte la pregunta: ¿me la pondré al menos 25 veces? Si dudas, probablemente estés ante un planteamiento de compra compulsiva (¡esa palabra funciona!).
- Aprende a cuidar tu ropa: ¡No nos cansamos de repetirlo! Lava a baja temperatura, no mezcles colores ni tejidos ligeros con pesados, no tiendas al sol directo, no seques en la secadora... y cuando aparezca algún pequeño desperfecto como un botón o un pequeño descosido, ¡no esperes a que vaya a más para arreglarlo! Así estarás trabajando para mantener bien tu ropa y alargar su vida útil.
- Conoce marcas locales: haz una búsqueda de proyectos y/o marcas locales de tu ciudad o región. ¡Te sorprenderá la cantidad de artesanos y artistas que hay haciendo cosas increíbles muy cerca de tu casa!
- Prioriza calidad frente a cantidad: Aquí te hablo como usuaria: es mejor y más rentable invertir en una prenda de ropa de calidad que en cuatro de mala calidad. A la larga, y cada vez más a menudo a la corta, tu bolsillo y el planeta te lo agradecerán.
Y juntos construimos un futuro con sentido
A lo largo de las 4 entradas anteriores al Blog y junto con esta, hemos intentado hacer algo más que compartir información contigo. Hemos querido transmitir cómo vemos nosotros el mundo de la moda y de la industria textil y qué herramientas utilizamos para mejorarlo.
Inevitablemente la dualidad entre la Fast Fashion y la Slow Fashion va más allá de la ropa. De hecho, radica en nuestras acciones y decisiones: en cómo gestionamos el tiempo, en el valor que le damos al trabajo de los demás y en el tipo de sociedad que queremos en un futuro próximo (por nuestro legado), entre otras cosas...
A nivel de consumidor está claro que cada compra que realizamos es una declaración de intenciones del modelo de mundo en el que quieres vivir, porque al final lo que manda son las acciones.
Nosotros, como marca de ropa artesanal y local, seguiremos apostando por la producción y el consumo local, por un trato humano y cercano y por trabajar con unos procesos de producción coherentes con nuestros valores, respetuosos y presentes.
Este es nuestro SuperPoder, caminar juntos y ofrecerte prendas que te hagan sentir bien por dentro y por fuera! Que cuenten historias contigo y los tuyos. Generando momentos y experiencias únicas en cada puesta.
Gracias de todo corazón por estar al otro lado, por leer estas reflexiones que creemos que son importantes y por formar parte de esta pequeña gran familia que sostiene el valor de las cosas bien hechas.
¡Un abrazo gigante y nos vemos en la próxima entrada del Blog!
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ADDissenys - Moda ética y sostenible
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